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martes, julio 25, 2023

La ola de calor debajo del mar en el sur de Estados Unidos y sur de Europa que preocupa a los científicos

 


LONDRES.- Los habitantes del sur de Estados Unidos y el sur de Europa han tenido que soportar temperaturas sofocantes, numerosas advertencias por el calor, incendios forestales y un gran deterioro en la calidad del aire. Sin embargo, los récords no solo se han superado en tierra sino también en el agua.

Las temperaturas globales de la superficie del océano fueron más elevadas que cualquier otro junio en los registros, según un informe del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, con lecturas satelitales del Atlántico Norte particularmente altas. 

El mes pasado también se batió un record en la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), por la mayor diferencia entre las temperaturas esperadas y las reales.  

La temperatura de las aguas alrededor de Florida, en particular, han sido especialmente cálidas.

Investigadores también han estado monitoreando un gran ola de calor marina en curso en la costa oeste de EE.UU. y Canadá que se formó en mayo.

Mientras que la ola de calor ha disminuido desde entonces en el noreste del Atlántico, según la ONG científica Mercator Ocean International, otra en el Mediterráneo Occidental parece estar intensificándose, sobre todo alrededor del Estrecho de Gibraltar. 

Temperaturas marinas extremas también se han observado alrededor de Irlanda, Reino Unido y el Mar Báltico, así como en áreas cercanas a Nueva Zelanda y Australia. Más recientemente, científicos sospechan de una posible ola de calor al sur de Groenlandia, en el Mar de Labrador.

“Estamos teniendo estas enormes olas de calor marinas en diferentes partes del océano que evolucionan inesperadamente muy temprano en el año, muy fuertes y sobre grandes áreas”, señala Karina von Schuckmann, oceanógrafa de Mercator Ocean

Carlo Buontempo, director del Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Union Europea, dice que los científicos esperan grandes variaciones de temperatura en el Océano Pacífico, asociados con el patrón climático de El Niño, una fase del calentamiento del planeta que apenas comienza, aunque la NOAA está monitoreando una gran ola de calor en el Golfo de Alaska, que está en altamar desde 2022.

Pero lo que estamos viendo actualmente en el Atlántico Norte, verdaderamente “no tiene precedentes”, dice Buontempo.

Los científicos están aún tratando de desentrañar todas las causas.

Los cambios a corto plazo en los patrones de circulación océanica y atmosférica regionales pueden proporcionar las condiciones para períodos de calor intenso en el mar por semanas, meses e incluso años.

Pero el aumento a largo plazo en las temperaturas oceánicas impulsados por un aumento en la emisón de gases con efecto invernadero es un factor clave en las recientes olas de calor. 

Cerca del 90% del exceso de calor generado por el cambio climático antropogénico se ha almacenado en el océano, y en las últimas dos décadas se ha duplicado la tasa de acumulación de calor en el sistema climático de la Tierra.

Un reporte de 2021 del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) encontró que las olas de calor marinas se habían duplicado en frecuencia entre 1982 y 2016, y tornado más intensas y más largas desde la década de1980.

Otro factor que posiblemente contribuye es el volumen de aerosoles en la atmósfera, que tienen un leve efecto de enfriamiento. Pero este parece haber disminuido como resultado de los intentos por hacer más limpia la industria naviera.

Más recientemente, ha habido una inusual falta de polvo del Sahara, que normalmente produce enfriamiento. 

Las olas de calor marinas actuales pueden incluso empeorar. Mientras que expertos no creen que El Niño en sí mismo sea el factor que impulsa el evento en el Atlántico Norte, la OMM espera que contribuya al calentamiento de los océanos en general.

Los expertos están preocupados porque las olas de calor marinas pueden afectar la vida en los océanos, la pesca y los patrones climáticos. 

Récords de altas temperaturas en la costa occidental de Australia durante el verano de 2010/2011 resultaron en una mortalidad de peces “devastadora” y destruyeron bosques de algas marinas, y cambiaron fundamentalmente el ecosistema de la costa.

Varios años después, una ola de calor marina sin precedentes causada por el cambio climático y amplificada por un fuerte El Niño provocaron el peor blanqueamiento de corales que se haya visto en la Gran Barrera de Coral en 2016.

Las olas de calor marinas pueden desencadenar eventos de blanqueamiento de corales y ya han aumentado el estrés bajo que el que están los ecosistemas de arrecifes en todo el mundo.

Las altas temperaturas pueden hacer que los pólipos de coral expulsen a las zooxantelas que viven dentro de sus tejidos haciendo que se vuelvan blancas y más vulnerables a las enfermedades y otras amenazas.

En el mar Mediterráneo, temperaturas excepcionales entre 2015 y 2019 provocaron repetidos eventos de muerte masiva de especies claves como corales y algas. Un estudio reciente describió las olas de calor marinas de este tipo como “factores de estrés generalizado para los ecosistemas marinos globales”. 

Las olas de calor marinas también facilitan la proliferación de especies invasoras.

Las algas marinas japonesas, por ejemplo, proliferaron en Nueva Zelanda cuando una ola de calor marina en 2017-2018 en el Mar de Tasmania acabó con las algas marinas nativas de la zona. 

Dan Smale, ecólogo marino de la Asociación de Biología Marina de Reino Unido, y miembro del Grupo de Trabajo Internacional sobre Olas de Calor Marinas, dice que los “golpes cortos y rápidos” no le dan tiempo a las especies para redistribuirse, y aquellas que se encuentran al límite de lo que su cuerpo puede soportar están particularmente en riesgo.

Pero incluso alrededor de la costa británica, que no se considera un ambiente extremo y donde los científicos esperan que los ecosistemas cambien de forma gradual, una ola de calor marina podría acabar siendo letal si continúa todo el verano.

No obstante, todavía hay mucho que aprender sobre el impacto de las olas de calor marinas en comparación con las que ocurren en tierra, porque monitorearlas es más difícil y faltan récords de larga data, dice Smale.

“La información que nos dan los satélites desde comienzos de la década de 1980 es fantástica... el problema es cuando tratamos de ir más alla”, dice. 

Una caída significativa de la cantidad de fitoplancton ya se ha visto en el Atlántico Norte, algo que Mercator Ocean atribuye a las recientes olas de calor.  

La floración en la primavera es crucial porque brinda la mayor parte de la energía que se necesita para sostener la cadena alimenticia marina en la zona y es una contribución sustancial a la absorción global de CO2 de los océanos.

La economía de las pesquerías regionales también podría verse afectada.

Una ola de calor en noroeste del Atlántico en 2012 hizo que las especies que prefieren las aguas cálidas se moviesen hacia el norte y migraran antes de tiempo, cambiando cuándo y cuánta pesca pudo obtenerse.

El Atlántico Norte es también un impulsor clave del clima extremo.

Temperaturas elevadas en la superficie del océano pueden dar lugar a huracanes, aunque resta ver si el fenómeno de El Niño exacerbará o aplacará este efecto el próximo año.

Por otra parte, la calidez de las aguas del Atlántico Norte es el factor más importante detrás del ciclo alternante entre sequías y lluvias copiosas en África central.

En líneas generales, los expertos dicen que la persistencia de las recientes olas de calor marinas es una señal preocupante de cómo se está desarrollando el cambio climático junto con las olas de calor en tierra, el inusual derretimiento de la capa de nieve en el Himalaya y la pérdida de hielo marino.

Von Schuckmann dice que, incluso si los humanos dejaran de bombear CO2 en el aire mañana mismo, los océanos continuarían calentándose aún por varios años.

“Me preocupa como científica del clima que estemos más lejos de lo que pensábamos”.

viernes, junio 03, 2022

Los niveles de hielo del Ártico alcanzan el máximo de los últimos 30 años

 


LONDRES.- El Foro Económico Mundial (FEM) convocó recientemente su conferencia anual en Davos, Suiza, para discutir la “crisis climática”. Allí se reveló que el hielo ártico se encuentra actualmente en un máximo de hace 30 años , según datos de la Organización Europea intergubernamental para la Explotación de Satélites Meteorológicos, recogidos por Natural News.

Grupos globalistas como el WEF han estado presionando durante años para redistribuir la riqueza de las naciones como un «remedio» para el supuesto calentamiento global y el cambio climático. Resulta que el problema real podría ser la congelación global. (Relacionado: ¿Recuerdas en 2017 cuando una expedición científica ártica quedó atrapada en demasiado hielo ?)

Una de las principales métricas utilizadas por los fanáticos del clima para hacer sus afirmaciones climáticas salvajes es el hielo ártico. Durante años nos han dicho que los casquetes polares se están derritiendo, lo que Al Gore dijo infamemente que causaría inundaciones debido al aumento del nivel del mar.

“En 2007, Al Gore comenzó a advertir al mundo que los científicos predecían que para 2013 el Ártico estaría libre de hielo durante el verano”, escribe Art Moore para WND sobre lo equivocados que terminaron estos fanáticos con su histeria climática.

El escéptico del cambio climático, Tony Heller, sigue siendo un crítico abierto de todo este error del culto climático. En septiembre pasado, escribió un artículo sobre cómo el Océano Ártico ganó una cantidad récord de hielo marino para esa época del año.

“La mayoría de los años, el Ártico pierde hielo, pero este año la extensión del hielo ha aumentado”, tuiteó, y señaló además que esto no sería informado por CNN , The New York Times o BBC News .

El verano pasado, el derretimiento del mar fue el más bajo en 15 años, mientras que la extensión del Mar Antártico estuvo muy por encima del promedio. Todo esto apunta al hecho de que el planeta no se está calentando; en todo caso, se está congelando, o mejor aún, es simplemente normal en función de los ciclos climáticos cambiantes que han estado ocurriendo desde el principio de los tiempos.

Aun así, los medios de comunicación controlados por las corporaciones continúan infundiendo miedo sobre la noción ficticia del calentamiento global. The Times, por ejemplo, publicó una historia el otoño pasado que afirma que el cambio climático es «la mayor amenaza para la salud pública mundial» que existe.

La solución, por supuesto, es más control gubernamental sobre las personas, más impuestos y más tiranía. Esto, afirman los «expertos», mantendrá el planeta a las temperaturas adecuadas.

El régimen de Biden también está de acuerdo con esta agenda, ya que su Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) emitió un anuncio sobre cómo planea tratar el cambio climático como un problema de salud pública.

Al hacer esto, el gobierno ahora se ha otorgado la autoridad para invocar poderes de emergencia tal como lo hizo con el coronavirus de Wuhan (Covid-19), excepto que esta vez las restricciones incluirán cosas como frenar el uso de vehículos privados y limitar la cantidad de productos animales. la gente consume.

Los combustibles fósiles como el gas y el petróleo también están programados para su eliminación, solo para ser reemplazados por tecnologías «verdes» altamente inestables y poco confiables, como la eólica y la solar.

“Si se permitiera a los activistas climáticos, nos llevarían de los bloqueos de COVID directamente a los bloqueos climáticos”, dice Steve Milloy, fundador de JunkScience.com .

“Ahora que han visto bloqueos arbitrarios impuestos con éxito bajo el pretexto de una ‘emergencia de salud pública’, no pueden esperar a que las declaraciones federales, estatales y locales de una emergencia climática logren el mismo tipo de dominio sobre nosotros”.

En la sección de comentarios de WND , alguien señaló que las mismas personas que dicen que necesitan un poder ilimitado sobre nuestras vidas porque la tierra se está calentando demasiado ahora simplemente cambiarán de marcha y dirán que es porque la tierra se está congelando: el resultado seguirá siendo el mismo.

jueves, julio 09, 2020

Los veranos en España en 2050 llegarán a los 50 grados con dos meses de noches tropicales y lluvias torrenciales

MADRID.- Los veranos en España dentro de 30 años podrán registrar olas de calor con temperaturas de hasta 50 grados centígrados, sequías y lluvias torrencialesy las noches tropicales podrían alargarse más de dos meses en puntos del Mediterráneo, Sevilla, Cádiz y en la ciudad autónoma de Melilla

Según un estudio de eltiempo.es, el verano en 2050 podría dejar notar aún más los efectos del cambio climático, que podrían agravarse incluso si se tiene la tasa más alta de contaminantes y forzamiento radiactivo, es decir, un escenario más pesimista.
El informe alerta de que si no se limita el calentamiento global del planeta a un aumento de 1,5 grados centígrados y se excede notablemente ese umbral podría tener graves consecuencias en algunas regiones españolas en las próximas décadas.
En concreto, se refiere a efectos como la dificultad de conciliar el sueño por el aumento de las noches tropicales, el aumento de la temperatura media o las inundaciones por las fuertes precipitaciones, son solo algunas de ellas.
En su predicción, apunta que los veranos en 2050 estarán marcados por temperaturas muy altas, con una estación "sumida en una ola de calor" con valores que podrían alcanzar "fácilmente" 42ºC en Madrid, 44ºC en Bilbao, 45ºC en Valencia y Santa Cruz de Tenerife, y hasta 49ºC se podrían alcanzar en Sevilla y en Córdoba.
Además, añade que la tendencia es que las olas de calor aumentarán su frecuencia e intensidad y que los valores estarán por encima de umbrales actuales de ola de calor. De hecho, también es previsible que el aumento de las temperaturas eleve el umbral para que se considere ola de calor.
El estudio expone que mientras en Madrid en 2020 hay que superar los 39ºC para que se considere ola de calor, pero dentro de 30 años ese valor será "más habitual" y habrá que sobrepasar los 39ºC y los 43ºC en zonas como el valle del Guadalquivir.
En ese momento también se agravará la duración de las olas de calor, si bien en la actualidad las olas de calor más largas duran una semana en Madrid, Barcelona o Baleares, estas podrían llegar a los 11-13 días en 2050. Las más dilatadas podrían extenderse unas dos semanas en puntos del interior peninsular y superar los 20 días en el litoral mediterráneo.
La definición de ola de calor establece que como mínimo durante tres días se tienen que superar en el 10% de las estaciones el percentil 95 de la serie de temperaturas máximas de los meses de julio y agosto. Desde 1975 se han dado 57 olas de calor en España y la tendencia es que aumenten de frecuencia e intensidad.

Perjudicial para la salud

Precisamente, el estudio añade que el calor se agravará durante las noches, especialmente en las ciudades donde el efecto isla de calor dificultará aún más el enfriamiento nocturno, ya que aumentarán hasta hacerse "muy habituales" las noches tropicales.
En comparación de las temperaturas mínimas de media en verano de 2020 y las de 2050, en Madrid pasarán de 16ºC a 18ºC, mientras que en Zaragoza se sumarán 3ºC más que en 2020. En el área del Mediterráneo lo normal será tener mínimas de unos 21ºC, por lo que las noches tropicales serán muy habituales.
Por ejemplo, haciendo un cómputo total de las noches tropicales durante el verano, regiones del Mediterráneo podrían superar los 60 días, mientras que en Sevilla, Cádiz, Ceuta o Melilla donde llegarían a ser entre 68 y 70 noches con mínimas superiores a 20ºC.
En Madrid, Zaragoza y Cáceres el número de noches tropicales se duplicará con respecto al actual y en ciudades de Castilla y León este valor se triplicará.
Además de las noches tropicales, serán muy habituales las noches cálidas, ya que prevé que en la costa Mediterránea y numerosos puntos del interior habrá más de 40 noches cálidas donde las mínimas estarán por encima del percentil 90 de finales del siglo pasado.
"Lo que ahora considerábamos noches extremadamente cálidas a partir 2050 serán lo habitual, ya que podrían producirse casi la mitad de los días de la estación estival", señala.
De hecho, calcula que a finales de este siglo se registrarán aún más noches tropicales que en 2050. En concreto, prevé que en Madrid serán 57 noches; en Barcelona, 61 y entre 70 y 75 noches tropicales en ciudades del litoral mediterráneo. En cuanto a Andalucía, apunta que "prácticamente todas las noches del verano serán tropicales con mínimas superiores a los 20ºC".

Sequías y lluvias torrenciales

Respecto a las precipitaciones, considera durante los veranos de dentro de 30 años podría haber regiones en las que no se registre una sola gota en más de 60 días. Estas sequías se alternarán precisamente con las inundaciones en las zonas más áridas del país.
Del mismo modo, alerta de que la superficie árida seguirá aumentando en España, que a principio de este siglo era de aproximadamente el 4,4% del territorio y en 2050 ese porcentaje aumentará hasta el 6% e incluso podría extenderse más, hasta llegar a todo el sudeste peninsular, que adquiriría un índice semiárido y árido.
El estudio avisa también de que en el Mediterráneo se darán pocas lluvias pero cuando se produzcan predominará la torrencial que provocará inundaciones y aumentará el riesgo de catástrofes naturales que provoquen más daños físicos.
Por último, el tiempo.es ha pronosticado que que en 2050 la cuenca del Segura será donde menos días llueva a lo largo del año. De los 365 días al año, en 309 no lloverá y en otras cuencas hidrográficas de la mitad sur estarán más de 300 días al año sin recoger precipitaciones apreciables.