MILÁN.- El tenista español Rafa Nadal ha asegurado que puede que el rey Juan Carlos
se haya "equivocado" en algunas de sus acciones, pero que "siempre" hay
que recordar "lo que ha hecho por España". Unas declaraciones
efectuadas en una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera donde ha apelado a "resistir" y luchar" durante la pandemia del coronavirus y en la que también ha dicho sentirse "menos feliz" de ser español cuando llega "la factura de impuestos". "Puede que se haya equivocado, pero hay que recordar siempre lo que ha hecho por España",
declaró al periódico italiano en una entrevista en la que no quiso
desvelar si se considera más de izquierdas o de derechas. "No me hagas
hablar de política", bromeó.
En una extensa charla, el
balear explicó también por qué sigue viviendo en España, cuando podría
residir en otro país y pagar menos impuestos. "Soy español, y estoy feliz de serlo. Por supuesto, cuando llega la factura de impuestos, estoy un poco menos feliz.
Pero tuve la suerte de nacer en un país con muchas virtudes, lo que me
dio una buena vida", dijo. "Me siento profundamente manacorí,
mallorquín, español y europeo. Y me siento cuatro veces afortunado",
añadió.
Tampoco eludió la pregunta de si cree en la existencia de Dios. "No
lo sé, y no me lo pregunto. Para mí lo importante es portarme bien,
ayudar a los que lo necesitan. Creo en la buena gente. Y si Dios existe,
será maravilloso", apuntó.
Sobre sus triunfos
En
otro orden de cosas, Nadal se mostró todavía sorprendido por haber
conquistado este año su decimotercer título de Roland Garros. "Yo
tampoco lo sé. Si me pasó a mí, le puede pasar a otro. Soy una persona normal, con mis incertidumbres y mis miedos",
dijo, aunque entre ellos no está la derrota. "Miedo a perder, nunca.
Pero siempre pienso que puedo perder. Lo pienso todos los días, contra
cualquier rival, y esto me ayuda mucho", indicó.
También
tiene claro que nunca buscará enemigos en la pista. "Cultivar enemigos
me cansa. Nunca me he permitido intimidar a un rival", advirtió, y
explicó por qué nunca ha destrozado una raqueta. "De niño me enseñaron
que eso no se hace. Soy yo quien me equivoco, no la raqueta", recordó.
Además, el tenista balear desveló la importancia de sus 'tics' durante los partidos.
"No soy supersticioso, de lo contrario, cambiaría el ritual con cada
derrota. Ni siquiera soy esclavo de la rutina: mi vida cambia
constantemente, y competir es muy diferente a entrenar. Lo que la gente
llama 'tics' son una forma de poner mi cabeza en orden, yo que soy muy
desordenado. Son la forma de concentrarse y silenciar las voces
internas, para no escuchar la voz que me dice que voy a perder, o que,
más peligroso aún, me dice que voy a ganar", apuntó.
Nadal aclaró que sabrá escuchar a su cuerpo cuando se acerque la retirada.
"El tenis es un deporte de la mente, no es matemática. Cuando llegue el
momento, lo sabré", indicó. "Me dedicaré a los niños. Nuestra Fundación
ayuda a los niños en riesgo de exclusión social: proporciona
alimentación, educación, deporte... Luego tenemos el proyecto 'Más que
tenis', veinte escuelas en España para niños con discapacidad. Y
trabajamos en la India para enseñar inglés e informática a los niños",
afirmó sobre lo que hará cuando deje de competir.
"Debemos resistir, no hay otra solución"
Nadal
también tuvo palabras de elogio para unos de sus grandes adversarios,
el suizo Roger Federer. "Es uno de los grandes hombres de la historia
del deporte", apuntó. "Fue mi gran rival, y esto nos ha beneficiado a
ambos, y también un poco al tenis. En algunas cosas nos parecemos: nos
preocupamos por la tranquilidad, por la familia. En otras, somos
diferentes: él es suizo, yo soy latino, tenemos diferentes caracteres,
culturas y formas de vida", declaró, asegurado que "no" le ofenden las
imitaciones del serbio Novak Djokovic.
Por
otra parte, el manacorí confesó que la crisis que padeció en 2009
coincidió con la separación de sus padres, y recordó otro duro momento
en sus comienzos. "A los 19 años, acababa de ganar el primer Roland
Garros y me dijeron que ya no podría jugar por una malformación en mi
pie izquierdo", desveló. "El dolor era tan grande que me entrené
golpeando el balón sentado en una silla en medio del campo. Luego me
recuperé, gracias a una plantilla que cambió la posición del pie, pero
se me inflamaron las rodillas", continuó.
Sin embargo,
pudo superarlo "con mentalidad positiva, transformando la fragilidad
del cuerpo en fortaleza mental". "Tarde o temprano, las cosas encajarán.
Debemos prepararnos para resistir, porque no hay otra solución que
resistir", señaló.
También confesó que lloró
"desesperadamente durante una hora y media" tras la derrota en la final
de Wimbledon 2007 ante Roger Federer. "A veces la desilusión es
terrible, aunque solo sea un partido de tenis. Lloré de dolor cuando, en
la final del Abierto de Australia con Wawrinka en 2014, me lesioné la
espalda después de ganar el primer set. Perdí, pero completé el partido,
porque uno no se retira de una final de 'Grand Slam'", expresó.
Coronavirus
Sobre
la pandemia de coronavirus, Nadal se mostró especialmente preocupado
por su familia. "Todavía soy bastante joven, sigue respondiéndome el
físico. Sin embargo, si me contagio, puedo contagiar a personas de
riesgo. Estoy preocupado por mis padres, por mi
familia, por mi comunidad. Es el momento más difícil de nuestra vida.
Por eso es hora de luchar por cosas mucho más importantes que un partido
de tenis. Debemos cultivar la confianza", aseguró.
Por
ello, anima a superar la crisis "con respeto". "Hacia nosotros mismos,
hacia nuestros seres queridos, hacia los demás. Y con responsabilidad y
lógica. La gente muere a causa del virus, pero también puedes morir de
hambre. El golpe a la economía fue muy severo. Necesitamos encontrar el
equilibrio entre salud y trabajo, entre salud y protección social. La
seguridad es primordial, pero también lo son la libertad y la dignidad",
apuntó, antes de reconocer que el tenis sin público es "triste".
"Faltan los colores, los gritos, la pasión", concluyó.