sábado, junio 22, 2019

Comienza la cuenta atrás para la constitución de los gobiernos autonómicos

MADRID.- A la espera de que la próxima semana se constituyan los dos últimos parlamentos autonómicos, comienza la cuenta atrás para la formación de los doce gobiernos regionales salientes de las elecciones que deberá estar resuelta, en función de los plazos de cada estatuto, antes de que finalice septiembre.

Aunque, de manera general, los estatutos dan un margen de dos meses para la formación de los gobiernos regionales, una vez se inicia la primera sesión de investidura "estos plazos son interpretativos en función del juego político y pueden llegar a prorrogarse un mes o dos", según ha informado el experto en Política Autonómica, Xabier Albistur.
Con la constitución esta semana de los dos últimos parlamentos (Asturias, día 24, y Canarias, martes 25), estarán ya designados las doce asambleas salidas del 26 de mayo, que tendrán como primera tarea elegir al presidente de Gobierno de cada comunidad autónoma.
Pese a los plazos que fija cada estatuto, Albistur sostiene que existe una "especie de manga ancha interpretativa y lo que manda son las circunstancias políticas. Normalmente, nadie ha acudido a los tribunales para que se aplique una interpretación legal estricta".
Por ello, y según este experto, la formación de los gobiernos regionales se movería en una horquilla que va de primeros de julio a un horizonte máximo que se situaría a mediados de septiembre.
De forma general y en un plazo de diez a quince días desde la constitución de los parlamentos, el presidente, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos, propondrá un candidato a la Presidencia de la Comunidad.
El candidato propuesto, conforme a lo previsto en los estatutos, expondrá ante la Asamblea o Parlamento el programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará la confianza de la cámara.
Si la Asamblea otorgará su confianza al candidato por mayoría absoluta, el rey procederá a nombrarle presidente de la autonomía.
De no alcanzarse dicha mayoría, la misma propuesta se somete a votación cuarenta y ocho horas después y la confianza se entenderá otorgada si obtiene mayoría simple.
El procedimiento podrá repetirse, con los mismos o diferentes candidatos, cuantas veces considere oportuno el presidente de la Asamblea o Parlamento.
Si transcurrido el plazo de dos meses ninguno de los candidatos ha sido elegido, la Asamblea quedará disuelta.
Disuelto el Parlamento, se convocarían de nuevo elecciones, lo que podría ocurrir, como máximo, en el mes de septiembre, según los casos y el día en que comiencen a contar los plazos.
Las primeras asamblea en constituirse fueron las de Madrid y Murcia, el pasado 11 de junio; luego lo hizo Extremadura, Navarra, Castilla-La Mancha, Aragón, Cantabria, Baleares y La Rioja y las Cortes de Castilla y León.
La próxima semana concluyen las constituciones con los parlamentos de Asturias y Canarias.

España vendió la mitad de su oro / Guillermo Herrera *

Mientras que ahora casi todos los países del mundo están comprando oro como locos para tener unas reservas de valor real que les permitan sobrevivir en el nuevo orden económico internacional, el Gobierno de España en 2007 presidido por José Luis Rodríguez Zapatero cometió el error de vender casi la mitad de las reservas de lingotes de oro del Banco de España a lo largo de tres años, lo que dejó en sus sótanos blindados unos nueve millones de onzas, es decir, 280 toneladas, lo que supuso unos beneficios de 2.500 millones de euros. 

El oro español que Solbes vendió en 2007 vale hoy más del doble.

El entonces flamante presidente del Gobierno decidió vender hasta un 46% de nuestras reservas oro para “mejorar la rentabilidad de sus activos”. Lo vendido valía entonces 4.994 millones de euros frente a los 3.500 que, en total, ingresó el Banco de España.

Es decir, que la ocurrencia de Zapatero le costó a España 1.500 millones de euros en aquel momento, pero luego subió más el precio del oro. Estamos ante un error histórico descomunal y un despilfarro sin precedentes. Zapatero invirtió los ingresos obtenidos por la venta de oro en bonos y renta fija al 4%. Es decir, se cambió el valioso metal noble por papeles fiduciarios.

Según datos del FMI, España ocupaba el puesto número veinte dentro de las cuarenta mayores reservas de oro del mundo a julio de 2015.

LUEGO SUBIÓ MÁS EL ORO
Los 4,3 millones de onzas de oro que el supervisor vendió en el año 2007, por un precio de 2.867,7 millones de dólares, se valoraban en 2011 en 6.471,5 millones de dólares, casi un 125% más si la comparación se hace en dólares y un 111% más en euros. En cualquier caso, en sólo cuatro años, España perdió más de 2.350 millones de euros por vender esos activos.

Es decir, aquella inversión que Solbes consideró como no rentable duplicó ampliamente su valor en sólo cuatro ejercicios. “Las reservas del Banco de España deben tener como objetivo fundamental el maximizar su rentabilidad,” aseguraba el vicepresidente en el Senado al ser interpelado por el PP al respecto. No pareció tener mucho olfato para los negocios.

La noticia pasó desapercibida en los principales medios de comunicación a mediados de septiembre de 2007, quizás porque no interesaba que se conociera esta vergüenza. Las ventas de reservas se venían haciendo desde 2005, y responden a un acuerdo alcanzado en 1999, precisamente durante el primer Gobierno del PP.

LOS INGRESOS SE QUEDARON EN EL BANCO
Al comienzo del periodo, las reservas del Banco de España ascendían a 16,8 millones de onzas (525 toneladas). Desde entonces, vendió el 46%, un total de 7,7 millones de onzas (242 toneladas), lo que supuso unos ingresos de 3.500 millones de euros, según datos públicos de la institución. 

De esta cifra, unos 2.500 fueron plusvalías que se destinaron a reforzar el balance del Banco de España, mediante aportación de capital y reservas o para compensar algunas minusvalías procedentes de créditos pasados con algunos organismos, sobre todo con la Seguridad Social.

Los ingresos obtenidos permitieron a la entidad contar con dos mil millones de euros en recursos propios (mil millones de capital y otros mil de reservas) frente a los 4,54 millones que tenía a finales de 2005. Es decir, una situación patrimonial mucho más ágil, que le permitía autofinanciarse y no tener que depender de los Presupuestos Generales del Estado.

Es decir, que los ingresos se quedaron en el banco, y no fueron a parar al Tesoro, para otros menesteres más urgentes como financiar las muchas necesidades sociales que había en aquel momento y sigue habiendo ahora.

CHINA E INDIA
¿Y a dónde fue a parar el oro español? Alguno de los nuevos ricos de Shanghai agasajaron a sus amantes en el Nuevo Año Chino de 2008 con joyas elaboradas con oro fundido del Banco de España. Vuelve a haber fuerte demanda de joyas gracias a los nuevos ricos de China e India. Ellos son, principalmente, los destinatarios de las ventas, aunque el Banco de España no hace comentarios. Sólo admite que de las 16,8 millones de onzas que controlaba en 2001 sólo quedaban 9,1.

La cantidad que vendió la institución que presidía Miguel Angel Fernández Ordóñez equivalía a 240 toneladas, es decir, al 46% de las reservas de oro vigentes antes de la entrada en el euro. Se trata de la mayor salida del preciado metal desde aquella mítica salida hacia Moscú durante la guerra civil española.

BANCO DE ESPAÑA
Actuamente el Banco de España posee 9,1 millones de onzas de oro en 2019 que se encuentran depositadas en sus propias cámaras acorazadas y en diferentes entidades de Londres y Nueva York.

En 2004 la reserva total de este metal ascendía a cerca de 17 millones de onzas. En el año 2005 se finalizó con 14,7 millones; en 2006, con 13,4 millones, y en diciembre de 2007, tras la venta de una gran parte de las reservas con la reserva actual de 9,05 millones de onzas troy, equivalente a 281,5 toneladas de oro.

Es decir, que si al comienzo del periodo de ventas de oro en 2001, las reservas del Banco de España ascendían a 16,8 millones de onzas, actualmente sólo quedan 9,1 millones.

El Banco de España es el organismo del Estado español que actúa de banco central nacional y, en el marco del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), el supervisor del sistema bancario español junto al Banco Central Europeo.

Su actividad está regulada por la Ley de Autonomía del Banco de España. El Banco de España es además parte integrante del Sistema Europeo de Bancos Centrales (SEBC) y por tanto está sometido a las disposiciones del Tratado de la Unión Europea y a sus Estatutos.

Desde 1891, su sede principal está situada en la Calle Alcalá, 48, junto a la plaza de Cibeles. Asimismo, cuenta con una parada de metro que toma su nombre. 

ACUERDO EUROPEO
Cuando se constituyó el Banco Central Europeo (BCE) y los bancos centrales de los países del euro transfirieron sus responsabilidades en política monetaria a Francfort, acordaron vender a terceros parte de las reservas que no habían transferido al BCE y los principales compradores eran economías emergentes y países asiáticos.

El acuerdo, al que también se sumaron otros países europeos fuera del área euro, fijó plazos de cinco años, de manera que unos países vendieran entre 2000 y 2004, y otros entre 2005 y 2009 a razón de un máximo de 400 toneladas al año en el primer periodo, y de 500 en el segundo periodo. En éste le tocó a España, menos apremiado para recibir ingresos.

Este acuerdo entre los bancos centrales, permitió además que el banco central español siguiera vendiendo hasta 2009 con el único límite mencionado de no pasar de quinientas toneladas al año. Sin embargo, la entidad decidió mantener las reservas en torno a los nueve millones de onzas (280 toneladas).

El Banco de España, en ese sentido, ha seguido la política trazada en el anterior turno por otros bancos centrales (Suiza y Reino Unido las redujeron a la mitad, y Francia se desprendió de cerca de 20 millones de onzas, aunque todavía mantiene más de 80 millones) y ha dejado las reservas en un colchón considerado de prudencia que puede utilizarse en otras ocasiones.



 (*) Periodista