sábado, septiembre 16, 2023

El Consell participa con cinco barcas en la Diada de Vela Llatina para dar apoyo al patrimonio marítimo de Mallorca


 PALMA.-El Consell de Mallorca ha participado con cinco barcas en la Diada de Vela Llatina para dar apoyo al patrimonio marítimo de la Isla.

Según ha informado el Consell de Mallorca en una nota de prensa, el vicepresidente segundo y conseller insular de Medio Ambiente, Medio Rural y Deportes, Pedro Bestard, acompañado del director insular de Medio Ambiente, Luis Rubí, ha navegado en la jornada de este sábado por la bahía de Palma a bordo de la Balear, embarcación perteneciente a la institución insular que ha sido invitada a la XXVII Diada de Vela Llatina de Cala Gamba.

Pedro Bestard ha manifestado "todo su apoyo a la difusión y preservación del patrimonio marítimo de Mallorca, que representa la tradición de la navegación en vela latina en la Isla".

Patrimonio Marítimo de la institución insular participa con un total de cinco barcas tradicionales mallorquinas en este encuentro náutico en el que participan medio centenar de embarcaciones.

La Balear es una embarcación tradicional mallorquina construida por los astilleros Ballester de Palma en el año 1924. "Esta barca cumplirá el año que viene 100 años de historia y nuestro Departamento tiene previsto preparar diversas actividades para conmemorar el centenario de esta joya que fue declarada catalogada como Bien de Interés Cultural en 1998", ha señalado Bestard.

El número de menores de edad tutelados por la administración creció un 40% en Balears


PALMA.- El número de menores que están bajo tutela de la administración en Balears registró una fuerte subida, de un cuarenta por ciento, el año pasado. Según los datos de la Memoria de la Fiscalía, que recoge Última Hora, el año pasado eran 810 los niños y adolescentes protegidos ante situaciones de riesgo. Doce meses antes, la cifra era de 581.

Según fuentes de la Fiscalía, detrás de este incremento hay varios factores, como el empeoramiento de algunas situaciones personales de progenitores que ya habían solicitado la guarda de los menores o una mejora en los protocolos de comunicación con las entidades encargadas de la protección, que en Balears son los consells insulares. 

Otro elemento que ha sumado un buen número de menores en situación de riesgo tiene que ver con el incremento de llegada de pateras. Parte de la subida se debe a la llegada de menores por esta vía, tanto menores no acompañados que tienen que ser tutelados, como niños pequeños que viajan con sus familias en estas embarcaciones.

Además de las tutelas, la memoria refleja que son 268 los menores que se encuentran en situación de guarda voluntaria y 450 los que están calificados en riesgo. 

En total, a lo largo de 2022, la Fiscalía llevó a cabo más de un millar de diligencias informativas civiles, relacionadas con comunicaciones de centros escolares, servicios sociales y sanitarios ante posibles situaciones en las que podían estar implicados derechos de menores de edad.

El aumento de estas situaciones de posible desatención también están vinculadas con el registro de salidas no autorizadas de domicilios, centros educativos o de protección. La memoria señala también un especial seguimiento a menores procedentes de Ucrania a raíz de la invasión rusa del país. 

El área de menores del Ministerio Público apunta además a un incremento del control a las entidades de tutela y la petición de información sobre los programas de preparación para la vida independiente y sobre la administración de sus bienes.

El sueño de Mallorca se apaga: una isla al borde del colapso por saturación


MADRID.-  Para algunos es turismofobia mientras que muchos vecinos hablan de saturación, pero lo que ha quedado claro este verano es que la convivencia se ha vuelto especialmente difícil, especialmente en algunas zonas más afectadas por el turismo de masas como Mallorca. El ejemplo más claro son los carteles que aparecieron hace unas semanas en algunas playas de la isla balear señalando que el baño estaba prohibido o las calas estaban cerradas para ahuyentar a los turistas, relata https://www.huffingtonpost.es.

Pero el malestar de los vecinos y residentes no se limita a las zonas de playa, sino también a pueblos como Alcúdia y Sóller o a la propia ciudad de Palma. “La situación actual es fruto de la de una evolución que tienen las islas en general y Mallorca en particular hacia un modelo productivo económico en el que el turismo es cada vez más hegemónico”, denuncia Jaume Garau, miembro de Fòrum Societat Civil, que reúne varias asociaciones de vecinos, ecologistas y sociales de la isla.

Que el turismo sea el motor principal de la economía de Baleares —y de gran parte de España— “hace que los negocios turísticos necesiten más volumen de turistas y ese mayor volumen genera a su vez más negocio turístico”, algo que para Garau es “un círculo vicioso difícil de mantener siempre” y que solo se rompe cuando hay crisis como la del covid o la crisis económica de 2008.

Solo en el primer trimestre del año, Mallorca recibió a un 24,3% en comparación con 2022 y más de 500.000 turistas nacionales lo han elegido como destino para las vacaciones de verano, colocando a la isla en la primera posición. Las masas son tales que hasta para Stern, una de las revistas más leídas de Alemania, país que exporta miles de turistas cada año a la isla balear, el sueño del verano mallorquín ya no es lo que era. 

Además, según un estudio de la UE Baleares será una de las regiones que más turistas perderá por la emergencia climática por lo que la economía de la zona podría tambalearse si no se diversifica. 

Garau explica que si cada año llegan más turistas a Mallorca “necesitamos más trabajadores para estos turistas, más negocios, aviones, barcos, coches... Esto ha ido creciendo y la saturación también porque no caben tantos de la misma manera en la que antes cabían la mitad, claro”.

“Hay varios espacios de la isla que están muy saturados como algunas playas más conocidas, algunas carreteras como la Vía de Cintura —que rodea Palma— o los centros históricos de algunas ciudades peatonalizadas que han sido completamente tomadas por los turistas como Pollença o Alcúdia, donde han tenido que protestar los vecinos porque no pueden más”, denuncia Garau, que confirma que la situación es especialmente insoportable entre junio y septiembre. 

Para Claudio Milano, investigador en el departamento de Antropología Social de la Universidad de Barcelona, “estos lugares turísticos acaban siendo zonas sacrificadas donde los vecinos y los residentes poco a poco desaparecen” por los problemas de convivencia con las masas de turistas. Por supuesto, de esta lista de lugares masificados no escapa Magaluf, donde se concentra el turismo de excesos en la isla. 

“Esos hoteles están muy amortizados y meten turistas a cualquier precio porque si los llenan durante tres o cuatro meses pues ganan un pastón. Y si hay jaleo, pues dicen que a apechugar que son cuatro meses”, denuncia Garau.

Una de esas zonas masificadas es el Caló des Moro una diminuta cala de difícil acceso en el sur de la isla que se ha llenado de visitantes en los últimos años y es una des playas más instagrammeadas de Mallorca. La situación se parece poco a lo que conocieron hace 25 años Maren y Hans-Peter Oehm, un matrimonio alemán que se mudó entonces a Mallorca y compró la parcela por la que ahora se accede a la cala. Hace casi una década tuvieron que crear una fundación, Amics Caló Des Moro, para pedir colaboración e intentar salvar la naturaleza de la zona.

“Nos enamoramos de esta zona y hace 25 años no había nada. Ni asfalto, ni luz, ni Google Maps. En estos últimos años ha cambiado tanto... Nosotros somos los dueños de todo el terreno, de toda la parcela que abarca el Caló des Moro. Si no accedes en barco no hay otra forma de acceder a la playa que pasando por nuestra parcela”, cuenta Maren Oehm, que está a favor de que la cala tenga un acceso público. 

La arquitecta alemana cuenta que cuando compraron la parcela había un proyecto para construir un hotel y que no se pudiera acceder a la playa pero que finalmente no se llevó a cabo y son ella y su familia quienes han estado acondicionando la zona durante décadas.

“Nosotros encontramos un desierto del que nadie se ocupaba e instintivamente desde el primer momento lo cuidamos y comenzamos a plantar plantas como proyecto de familia. Pero en cuanto llegó Google Maps la gente comenzó a hablar de ella y a encontrarla y todo cambió”, cuenta Oehm, que señala que la única forma de llegar a Caló des Moro es conociéndola previamente o acercándose al borde del acantilado.

Y después de Google Maps llegó Instagram y el número de personas que llegan cada día a esta cala llega alcanzar las 3.000 al día para un espacio de entre 100 y 200 metros cuadrados. “Desde Instagram es la catástrofe total. Es muy triste porque hay gente que viene y no busca esta cala para disfrutarla, solo buscan la foto. Es una violación cada día de la naturaleza. Hay gente que sabe disfrutar de algo y lo respetan, pero es triste que la mayoría buscan la foto y decir ‘yo he venido al Caló des Moro’. Y esto aplica a Mallorca y otros sitios que sufren esta situación”, denuncia Oehm.

Oehm no aboga por el turismo cero ni cree que haya que “guardarse estos paraísos” solo para las personas que viven en ese entorno, pero reconoce que la situación es insostenible. “El acceso ahora es casi imposible, la basura que se genera es imposible de gestionar. Nosotros hicimos la fundación hace casi diez años porque ya no era posible como familia mantenerlo y al ser una licencia privada las competencias... Nadie quiere ocuparse porque esta cala es un ‘problema’ porque no hay licencia ni para aparcamiento ni para chiringuito, entonces no da dinero, solo es un coste para el ayuntamiento”, explica, que cuenta que baja cada día a la playa a limpiar la basura que algunas personas dejan allí.

“Nunca había visto tanta gente como este año, es una cola constante de gente desde la playa hasta los coches. Tienen que esperar porque la gente no cabe. Luego el último acceso es tan estrecho que solo se puede utilizar en una dirección por lo que esperan a que uno de los que va a salir salga para poder entrar”, cuenta sobre las aglomeraciones que se encuentra cada día. 

“Se llevan toneladas de arena de la playa, es algo que nadie piensa pero afecta a la conservación de las playas. Nosotros hemos puesto un cepillo para que la gente se quite la arena de los pies, de las piernas. Me ha alegrado que la gente lo use, parece una cosa tonta pero no lo es. A veces algunos vecinos me dicen, ‘deja la basura y así no les gustará la playa’, pero yo no puedo”, se lamenta Oehm.

La alemana pide ayuda a las instituciones porque asegura que la cantidad de gente que visita cada día la playa escapa a su control a pesar de que consiguen mantener la zona limpia y cuidada. “Nosotros somos una familia y una fundación, es triste pero no nos ayuda nadie más. Yo estoy orgullosa y pienso que nuestro trabajo se puede multiplicar en otras zonas de Mallorca, pero necesitamos el apoyo de las instituciones. Esto es un paraíso, es tan bonito, y se está destrozando. Es muy triste”, insiste Oehm.

Tanto Claudio Milano como Juame Garau eran escépticos con algunos discursos que aseguraban que después de la pandemia habría y un antes y un después en el turismo para ponerle freno a una situación que comenzaba a desbordarse y el tiempo les ha dado la razón. 

“Justamente el capitalismo es no poner el freno, es un crecimiento a través de la acumulación y posesión de los recursos naturales, y en lugares como Baleares, pero también en todo el estado español, nos hemos encontrado con el fenómeno de querer solucionar a través de tecnocracia problemas que no se soluciona con tecnocracia sino con decisiones políticas”, defiende Milano.

Para él, “todas esas etiquetas de turismo de calidad aumentando los precios, abriendo al turismo marítimo y de alquiler de barcos o el turismo inteligente y el turismo sostenible no son otra cosa que etiquetas para intentar solucionar este crecimiento encontrando nuevos ejes de crecimiento”.

“Cuando se habla de turismo sostenible no es otra cosa que una cortina de humo. Sabemos perfectamente que sin descarbonización de nuestra economía y un decrecimiento del uso de aviones y cruceros no podemos atajar el problema, que es un problema que tiene que ver con crisis climática, con vivienda y con acceso a bienes comunes”, explica Milano, que pide pensar en soluciones que abarquen otro tipo de problemas y no solo los turísticos para poder terminar con la masificación.

El profesor recuerda que el turismo de masas nació en el mediterráneo español en los sesenta y que hacen falta cambios estructurales para que la situación mejore. “Por ejemplo, política de vivienda para permitir que siga una reproducción social en esos lugares, políticas relacionadas con la transición ecológica, la movilidad y la accesibilidad. Pensar que la masificación turística la resolvemos con turismo sostenible es que no se ha entendido el problema. Pensar en la solución de la masificación turística con política de vivienda social por ejemplo en zonas como la ciudad de Palma pues es intentar atajar ese problema. Realmente en lugares como Baleares, Barcelona, Málaga o algunos puntos de Canarias no hay otra cosa que decrecer, y cuando hablamos de decrecer no hablamos de recesión económica hablamos de diversificar nuestra economía y no ser tan dependientes del turismo. Cuando más dependientes somos, más frágil es nuestra economía”, recuerda Milano.

Es algo en lo que también coincide Garau, que explica que llevan años proponiendo políticas de decrecimiento a las instituciones baleares. “Nosotros pedíamos un programa de decrecimiento, de reconversión de hoteles obsoletos que es donde va a parar el turismo de excesos, una reconversión con servicios de carácter social o cultural, no hace falta que sean públicos, pero dedicados a otras posibilidades. Si eso no se hace pues lo que hay de antes, por costumbre, gana. Como además en invierno aquí la cosa se tranquiliza un poco, aunque cada vez es peor, pues no se cambia”, se lamenta Garau, que cree que sucede lo mismo en otros destinos de sol y playa.

“Tiene que haber políticas de interés general que defiendan a la mayoría de la gente y no ocurre porque no hay un modelo alternativo. No se trata de turismo cero y que todo el mundo se quede en casa, pero hay que ir transformando estas saturaciones en zonas donde la vida sea más pacífica y eso requiere una política fuerte o de consenso”, opina Garau, que ahora mismo no ve clara una política común.

 “Aquí la mayoría de personas del PP defienden la libertad del mercado turístico, se nutren mucho de todo este comercio y este empresariado turístico que masifica, y la gente del PSOE y de Sumar o de Mès pues tiene un poco de miedo. Y mucha gente no lo acepta porque quiere un trabajo, pero el problema es que esto no es ilimitado, aquí no caben 20 millones de turistas más, en algún momento hay que parar”, insiste el miembro de Fórum Societat Civil.

Para Milano, apostar por medidas de reducción de aforo es un parche: “Hasta que no cambiemos el modelo por ejemplo de los puertos, de los cruceros, realmente no estamos atacando el problema, reducir el número de personas que entran en una playa no es una solución estructural. Y el turismo sostenible no es otra cosa que un oxímoron. Descarbonizar el mercado de los cruceros, de la aviación comercial, ahí podemos cambiar nuestro modelo económico. Revertir el uso de la vivienda como activo, atajando el problema de los apartamentos turísticos y cómo han hecho que se vacíen las ciudades y barrios”.

“Estamos pocas voces a nivel social diciendo que esto hay que gestionarlo bien porque si no el apocalipsis puede ser evidente en los próximos años”, se lamenta Garau. “Yo creo que ya estamos colapsando. Muchas veces la gente se cree que el colapso es un derrumbe, pero no, hay colapsos que son lentos. Como los glaciares que se van diluyendo y un día pum, se cae. Y además de la masificación lo que está pasando con este cambio climático es que mucha gente está diciendo ‘yo no vuelvo aquí’. ¿Entonces por qué no adelantarnos un poco? ¿Por qué no trabajar con ideas?", reflexiona.

El disparatado Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que aprobó Armengol hunde el mercado inmobiliario balear


PALMA.- El disparatado Impuesto de Transmisiones Patrimoniales que aprobó Francina Armengol hunde el mercado inmobiliario en Baleares. El Govern que dirigía la ahora presidenta del Congreso incrementó hasta el 13% el impuesto por la compraventa de viviendas.

Según un informe del Colegio de Registradores de España, Baleares lidera la bajada de ventas de viviendas a extranjeros en el segundo trimestre de 2023. De un total de 3.688 operaciones de compraventa inmobiliaria, 1.120 fueron realizadas por personas extranjeras. Es decir, la cuota de compra de extranjeros es del 30,38% en las Islas.

La Asociación Balear de Inmobiliarias Nacional e Internacional (ABINI) ha analizado este informe, constatando que Baleares es la segunda comunidad con una mayor cuota de venta a extranjeros, sólo por detrás de Canarias, pero es la región donde más bajan las ventas a compradores internacionales.

ABINI destaca que si se analizan los datos desde principio de año, Baleares ya empezó el primer trimestre con una bajada general del 4,5% de compraventas realizadas y un desplome del 31% en ventas a extranjeros. En el segundo trimestre ha sumado otra reducción del 28%.

Por ello, desde esta asociación inmobiliaria aseguran que «son datos que empiezan a ser alarmantes porque dibujan una tendencia que no favorece la economía de las Islas». 

«Se presenta un escenario desconocido en los últimos diez años donde el mercado extranjero ha generado una robusta industria que genera más del 20% del PIB en Baleares», advierte el presidente de ABINI, Hans Lenz.

Entre las causas de esta caída de ventas de casas a extranjeros, Lenz aduce las consecuencias del Brexit en el Reino Unido y la pérdida de fortaleza económica de los países del centro y norte de Europa, como Alemania, principal mercado en Baleares y en la antesala de la recesión, o Suecia, que ha perdido una capacidad de compra de casi el 20% en los últimos dos años.

Asimismo, el presidente de ABINI lamenta la política impositiva impulsada por el anterior Govern del pacto de izquierdas, situando a Baleares como la comunidad con los impuestos de compra y patrimonio más altos de toda España.

 «Si lo comparamos, por ejemplo, con Madrid, la capital de España mantiene un Impuesto de Transmisiones Patrimoniales lineal del 6%, independientemente del valor del inmueble. En Baleares se paga prácticamente el doble», afirma Lenz.

ABINI advierte de que en el momento actual de cambio político en las Islas se debe hacer un «esfuerzo como sociedad para adaptarse a una bajada de demanda extranjera que tendrá múltiples efectos, tanto en las expectativas que ha generado el tirón de demanda que supuso el covid, como una notable bajada de recaudación de impuestos autonómicos que sin duda va a llegar».

El Rey / Alfonso Ussia *


El Rey está en silencio, pero más activo que nunca. Quien crea que el Rey se siente cohibido y acobardado, no conoce ni al Rey ni al ejemplar sentido del cumplimiento de sus deberes. Por La Zarzuela han pasado presidentes y magistrados del Tribunal Constitucional, magistrados del Tribunal Supremo, Catedráticos. Destacados representantes de la Judicatura, abogados y políticos de anteriores Gobiernos. 

El obligado silencio del Rey está apoyado por una documentación poderosa, que proviene del Poder Judicial y Legislativo de todas las sensibilidades ideológicas. E intuyo que sus constantes consultas han ratificado su opinión personal. El Rey es el garante máximo del cumplimiento de la Constitución Española, y el Rey va a seguir siéndolo. Sus consejeros eventuales para una acción concreta y despiadada contra el orden constitucional, no son Pallín, Garzón ó la futbolista Putelles, que se ha metido en política-sindicalista. 

El Rey espera, y Sánchez amenaza. El que amenaza siempre está en peligro. Su jugada golpista encuentra, cada día que pasa, mayor resistencia social. El Rey no va a firmar nada que atente contra la unidad, la libertad y la democracia en España. Y sin su firma, el golpe de Estado encubierto de Pedro Sánchez, se desvanece. Encubierto por una aministía inconstitucional en beneficio de unos delincuentes que fracasaron en su golpe de Estado contra España y de los cuales, su provocador máximo está fugado de la Justicia española aunque viva de gorra de los españoles en Bélgica. 

El Rey no va a rebajar su debate con Sánchez a los ámbitos de las opiniones personales. El Rey guarda y acumula en La Zarzuela centenares de dictámenes, estudios, análisis y testimonios que justificarían su probable negativa a firmar la Ley sanchista con la que se iniciaría la destrucción de la nación más antigua de Europa. La crisis institucional está servida. Y el Rey – y España- triunfarán ante la traición, la infamia y la desvergüenza del segundo partido más votado en las últimas elecciones.

A este punto se ha llegado por la complicidad y cobardía de muchos dirigentes socialistas, desde Felipe González a Juan Alberto Belloch, pasando por Alfonso Guerra. Los tres han cantado las verdades del barquero, pero los tres han seguido votando y apoyando al barquero sin otro rumbo que el placer del palacio de La Moncloa, que manda huevos.
 
Belloch ha reconocido que no ha habido presidente del Gobierno peor que Sánchez, pero que su alma socialista le ha animado a votarle. Otros dirigentes socialistas, como Joaquín Leguina, Nicolás Redondo Terreros, José Luis Corcuera, o Jordi Sevilla, han roto sus relaciones con su viejo partido. Sánchez no manda en un partido. Manda en una secta de pesebristas horrorizados por perder la calidad de sus pesebres.
 
Nos hallamos en una situación de alta gravedad. Y sólo un español está capacitado para detener la catástrofe. Legalmente capacitado para ello. Es, además, el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil.
 
Pero no tendrá que recurrir a esa condición. Simplemente con un «no» poderosamente apoyado en sus consultas, detendrá el golpe de Estado socialcomunista e independentista que nos ha preparado Sánchez. Y habrá lío. Y será insultado, pero tendrá el apoyo de millones de españoles, muchos votantes socialistas entre ellos – algo inexplicable a estas alturas-, que no dependen de los pesebres para seguir enriqueciéndose.
 
La última vez que saludé al Rey y cambié impresiones con su persona, «Mucha suerte, Señor», «Gracias», fue en el Palacio Real el día de su proclamación como Rey de España. Mi texto procede de la intuición, no de la información directa o indirecta. Intuición que me induce a creer que, cumpliendo estrictamente con sus prerrogativas y mandamientos constitucionales, con toda la firmeza que sea precisa, va a detener el Golpe de Estado.
 
«Esto no lo puedo firmar, presidente».
 
(*) Periodista
 
https://www.eldebate.com/opinion/20230915/rey_139819.html